La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, emitió una alerta por una tormenta solar severa de categoría S4, la más intensa registrada en más de dos décadas. El fenómeno comenzó el lunes 19 de enero y corresponde a una liberación masiva de energía y partículas desde el Sol que interactúan con el campo magnético terrestre.
Este tipo de eventos no representa un peligro directo para las personas, pero sí puede generar impactos relevantes en sistemas tecnológicos críticos, especialmente aquellos que dependen de señales satelitales y de comunicaciones de alta frecuencia.
Según detalló la NOAA, los principales efectos se concentrarán en las comunicaciones de alta frecuencia, especialmente en zonas polares, además de eventuales problemas en sistemas de navegación GPS, satélites y operaciones de aviación a gran altitud. También se advirtió un mayor riesgo en lanzamientos espaciales durante los días que se mantenga activa la tormenta.
Finalmente, el organismo recordó que un evento de magnitud similar ocurrió en octubre de 2003, cuando se registraron cortes eléctricos en Europa y daños en la infraestructura energética. En esta ocasión, las autoridades aseguraron que ya se activaron protocolos preventivos y se notificó a empresas e instituciones estratégicas para minimizar impactos mientras dure el fenómeno.